No esperar.

Quedan pocas horas, y casi es lo único que llego a cumplir, a excepción de esa serie que acabo de terminar, que espero tenga una nueva temporada.

Bien, chau 2017, no estaré aquí para decirlo.

¿Que fue de este año?

Ha sido un año liberador. No cumplí todas las metas que tenia, tengo mil cosas pendientes, pero estoy mas cerca, un par de pasos y es.

Hubo un cisma, que trajo serias repercusiones, pero que son parte del aprender.

Y tal vez mi actitud frente a ello es la respuesta para todo, “No esperar”.

Tenia que dejar de esperar que las cosas salieran como yo las había planeado. Era hora, porque, vamos, ¿cuantas cosas que he planeado hasta hoy han salido como esperaba?

Y como siempre me da risa y pena, pero es lo que hay.

Tendría que dejar de esperar que regrese alguien que simplemente nunca estuvo aquí.

Tendría que dejar de buscar, y aceptar, tal vez no es mi camino y ¡ya!

Debería hacer caso a los consejos, si, tal vez.

Creo que lo primero se me hace mas difícil, porque mientras elijo el vestido, pienso si le gustara… toma un poco de esfuerzo, imagino, dejar de pensar, pero ya el tiempo curara.

Al menos fue un año de crecimiento, de desintoxicación y mucho aprendizaje experiencial.

Al menos ya mantengo la cuenta de negatividad y criticas en una palma, para mi eso es un avance sustancial.

No hay mucha emoción por que termine el año, no es que la cuenta comience de cero pasadas las 12, me di cuenta que muchos de los dolores y angustias saltan la pagina, y ya no tiene sentido, no tengo tan mala memoria.

Pero ahí estamos, dándole, tratando de estirar muy bien las manos. y a seguir, que mañana sale el sol, y por mas que madruguemos, la marea siempre traerá algo nuevo.

“For the great doesn’t happen through impulse alone, and is a succession of little things that are brought together.”

Van Gogh (1881)

 

 

 

 

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Tener alas o tener fin…

Esa inclinación, en los años
en que todas éramos niñas,
a estar mucho tiempo solas, era dulce;
a otras se les iba el tiempo en lucha,
y cada una tenía su banda,
su cercanía, su lejanía,
un camino, un animal, una imagen.
Y yo pensaba aún que la vida
nunca cesaría de hacer
que reflexionáramos.
¿No estoy en mí en lo más grande?
¿No ha de consolarme ya lo mío
y comprenderme como cuando era niña?
De pronto estoy como repudiada,
y en algo demasiado grande
se me convierte esta soledad
cuando, sobre los cerros de mis pechos,
erguido, mi sentir reclama a gritos…

Intentos de paz.

“Y cuando Siddharta escuchaba con atención al río, podía oír esa canción de mil voces; y si no se concentraba en el dolor o en la risa, si no ataba su alma a una de aquellas voces adentrándola en su Yo, entonces percibía únicamente el total, la unidad…”