How you made me feel.

How you made me feel.

Hablaba de eso, en una de las tantas madrugadas. Es la historia de un recuerdo, de una imagen, de una canción, de un conteo y de mis pasos vagos tratando de seguir el ritmo de Thurston Harris.
Es la historia de eso, de tus ganas de hacer el ridículo de ti mismo, cada vez que había la oportunidad. Es eso, era un lugar, en algún otro lugar, un piso, un desorden y tú.
Es tu historia, la de un desconocido, la de un hombre con sonrisa de niño, y en tus ojos azules; tus ojos, esa es otra historia.
Por ahí alguna vez pasé yo. Por un instante en tu vida baile yo. Por una de las frases lindas que me repetías, por alguna de ellas me colgué una madrugada en busca de café.
Me llevaste al cielo ese mismo instante, bajo el sonido del agua, bajo el canto de algún pichón, con la caricia suave de tus sabanas, te echaste a disfrutar de una voz, mi voz, desafinando una canción.
Y eras mi remedio cuando estabas a mi lado, porque tus labios mojados rozaban mi piel, porque tus manos rodeaban mi espalda y entre tu respirar iba quedando rendida. Eras simplemente mi medicina.
Es así como lo siento yo, es así como te siento yo, en mi recuerdo, en mi memoria y no, no en mi corazón… pero si, en alguna foto sin color.
Ese día era hermoso llegó, aún había sol, el viento soplaba y se llevaba lo vivido en otra dirección. ¿A dónde se lo llevó? Nunca tuve una respuesta clara, tal vez está por Nueva York, en alguna jarra de piña colada, o por qué no, en alguna estación.

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