I’m afraid it is not over…

I'm afraid it is not over...

¿Serían las cuatro? Era una siesta más, de esas prolongadas que hace días no dejaba de tomar.

Estabas sentado en ese parque de rejas negras, y aquella pequeña reía llamándote. Lo sé porque la escuché, lo sé porque al abrazarla pude cargarla sin mayor esfuerzo, y la lleve con nosotros en los brazos…

Siempre estas sentado mirando el suelo, sin alguna expresión que asome a tu rostro más que aquella sensación que me repite que debes marcharte, que no eres de aquí…

¿Cuantas veces tengo que fingir que puedo llevar mi vida sin ti? ¿Cuánto tiempo más podré disimular? ¿Por qué en mi recuerdo te convertiste en aquel que ya no sonríe?…

Ha pasado tanto tiempo ya y no entiendo porque aún sigo buscándote en mis sueños para ver si de casualidad le das solución a mi vida, como si pudiera hacerte volver, como si pudieras volver para vaciar un poco los vasos en que me ahogo. Y te hablo como si al despertar aun te voy a encontrar a mi lado, con tu media sonrisa. Sin embargo ya no sonríes, solo besas mi frente con fríos labios y eso, tan solo eso, de alguna manera extraña es la respuesta que necesito para todo…

No sé qué hacer, no se mantiene en pie, trate de sentarla, pero recordé que mi madre me dijo que a las pequeñas no se les baña así. No sé qué hacer, estoy perdida, no sé cómo hacer esto, no sirvo para esto, no puedo hacerlo, no puedo…”

Tomas por los brazos a esa pequeña por la que siempre esperábamos, y lo sé porque tiene mis ojos y el color de tu mirada, y como adivinando sé que me podría decir mamá al llamarla Sophia, y por cómo te mira sé que somos los tres… Pero ya no reniego por el número impar, y besas mi frente…

Todo lo arreglas, todo funciona, todo se consigue, todo mejora, pero todo contigo… ¿Por qué? ¿Por qué no deja de derrumbarse mi mundo sin ti?, ¿por qué te veo en sueños y mi corazón empieza un baile a ritmo pausado y tranquilo? ¿Por qué anhelo quedarme dormida para nunca más verte partir?…

Y es que todo lo podía contigo, y es que por alguna razón tú adorabas a este desastre que soy… y podía ser la engreída, malcriada, egoísta, desordenada, impuntual, y todos aquellos adjetivos que decías con esa tu voz enojada que se tornaba en sonrisa para decir que podía ser todo, pero tuya finalmente…

Que no daría por verte una última vez, un solo día. Que no daría por escuchar tu voz, tu risa, por sentir tus brazos, por jugar con tus manos, que no daría por tan solo un par de minutos, aunque en ellos te pongas a cantar “dap darap” o cualquier melodía que inventaras, que no daría por que botaras mis cigarros, porque te tomaras mi café, y me dejaras sin almuerzo. Que no daría para que hagas mis tareas, aunque me fueras a contar integra la segunda guerra mundial, que no daría…

Y no ha pasado, aun estarás aquí, no sé por cuanto… Pero no me quejo, ya que incluso al recordarte sigues siendo increíble…

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