¡Éramos felices!

A veces un final doloroso hace que el recuerdo traicione la felicidad pasada.

A lo mejor es que la única felicidad verdadera es la que dura siempre.
Porque sólo puede tener un final doloroso lo que ya era doloroso de por sí, aunque no fuéramos conscientes de ello, aunque lo ignorásemos…

¿Es eso lo que nos sobreviene cuando, al mirar atrás, los recuerdos hermosos se nos vuelven quebradizos, al ver que aquella felicidad no se alimentaba sólo de la situación del momento, sino de una promesa que no se cumplió?

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