La vida cantando ronca de aguardiente, la muerte le hace la segunda voz…

La tercera muerte fue en extremo grave,
Me dejó secuelas en el corazón.
Llegó por la espalda de la mano suave,
Con alevosía y premeditación
De aquel que amaba y a quién tanto quise,
Me quitó las llaves y me echó del piso.
No fue menos muerte por ser anunciada,
Ni fue menos grave por ser de salón.
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