We were together. I forget the rest

Podría buscar infinidad de explicaciones, pero ninguna será la correcta.

Pienso en ti, y la palabra amor asoma mi puerta.

Tus ojos aún tienen esa chispa de niño travieso, y solo quiero tomarte por el cuello y decirte tanto en silencio.

Quiero sentir tu respiración. Quiero volver a saber tus ojos cerrados mientras absorbes mi humanidad.

Quiero sentir tu presencia en lo más profundo de mi ser.

Quiero extender la mano, separarla de mi cuerpo y encontrar al final tus palmas.

Quiero decirte tanto. Tanto, que la vida parece un instante para tratar de explicar lo inexplicable. Lo absurdo. Lo romántico. Lo tuyo. Lo nuestro…

Quiero dejar de dormir sintiendo tus labios lejanos.

Quiero dormir y encontrarte a mi lado.

Quiero dejar de sentir este dolor infrahumano de tu falta, de tu ausencia.

Quiero ser alguien, dibujada por ti. Que al comenzar primavera no te vayas más.

Te quiero aquí.

Aunque sea para decirme adiós.

Te quiero aquí.

Por un instante para iluminar el resto de mi vida.

Te quiero a ti.

Porque es increíble como solo con tu mera presencia, eres el aleteo de la mariposa que causa un huracán en mi cabeza.

Me destrozas de la forma más dulce y angustiante.

Tu recuerdo, ese dulce veneno que sigue en mí ser.

Y yo no quiero decir mucho. Tan solo quiero ponerle palabras a mi falta de aliento, a mi dolor.

 

 

 

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Esa estación

[…]

Me sentía lejos, un poco sola bajo la luz de ningún farol. Perdida. Cada vez que mi alma quería acercarse a ti, se perdía. Siempre que me paraba cerca de ti, no era yo. 

De vez en cuando traigo al recuerdo aquella estación, aquel tren de madrugada y aquella ventana. Recuerdos, recuerdos de todo y nada. 

Me alejaba de ti para entrar en tierras lejanas, sin dueño, sin palabra. El destino me espero ahí siempre, para quedarse conmigo para siempre.

Esa, aquella de alguna estación llamada Aberdeen, era yo. Ahí sentada, de madrugada bajo un farol, era yo. Muy lejos, muy lejos de ti, siempre era yo.

Por momentos trataba de despejar mi mente pensando en ti, aquel terrible tormento que era tu amor, y me dejaba caer. 

Los buses que llevaban a la realidad estaban pintados con maldad. De aquellos mundos donde no era yo, salían cada mañana junto a ti, por las vías que me llevaban a morir.

[…]

Y han pasado varios años ya, dando pasos atrás, tambaleando algunos logre avanzar. Aquella estación, esa, de la realidad y el farol son amables hoy. Aquel sitio donde mi alma se quedó, libre y sin ti, me abraza por las noches, como un manto de nudos en el pecho. 

Aún recuerdo mucho, como si no bastara ya con todo. Aún pintan en mis llamadas, palabras y voces quebradas. Manos quietas y veredas heladas. Aún queda mucho en mí del consuelo de aquel sillón-cama de aquel febrero.

[…]

Ayer lo internaron, los pronósticos son desconocidos aun. ¡Vaya manera de recibir San Valentín! Pero aún estoy de pie. Las cosas no son fáciles aquí, he decidido regresar mientras salen los resultados. Si, sorpresa, mañana es San Valentín y como sea voy a llegar.

[…]

– ¿Alo?

-Soy yo. Tengo poco crédito, ¿Sabes si vendrá? ¿Lo espero?

– Creo que tomo horas extras, ¿Dónde estás?

Era como una hora en bus, cerca de dos en tren, y luego un bus más. El Weather Channel era más acertado que nunca con los 10 cm de nieve esa noche, el ambiente no inventaba un 14. Y ese bus a la realidad no tardaba en llegar.

Siempre me pregunte que hice mal, tal vez algunas noches, hoy en día, aun me pregunto porque, muchos años después.

¿En qué fallé? ¿Qué hice mal? ¿Por qué la estación se quedaba vacía y yo aún esperaba? ¿Por qué siempre está muy vacía esa estación y yo sigo aquí? ¿Por qué siempre que te recuerdo echo a llorar? ¿Por qué nunca es felicidad tu recuerdo?

Road trip.

Me fui.

Me retire de mi tiempo en ti.

Tal vez nunca te preguntaste,

tal vez ni te diste cuenta.

Pero me fui.

 

Te dejé.

O al menos así lo intente.

probablemente no te percataste de mi ausencia.

pero te abandoné.

 

Necesitaba procesar tanto…

Y era tan complicado hacerlo aquí,

donde siempre estas tu

Y donde siempre está todo.

 

En fin…

Estoy de regreso,

y una parte de mi regocija de alegría con tu encuentro.

Y la otra, sin embargo,

se percata que al volver,

tus brazos no se abrieron.

Vacío.

Estoy aquí, parada, en medio de la gente, entre la lluvia.

Hoy tomé aire y quise gritar, en silencio, y logre esbozar palabras de auxilio y nadie me escuchó

Estuve ahí, frente a ellos, cayendo pedazo a pedazo, y nadie parecía escuchar, si quiera interesarse.

Estoy cansada de escuchar “relájate”, debe ser la palabra más horrible del diccionario.

“Relajarme…claro, enseguida lo hago…”

Sé que no me voy a dejar vencer, porque no lo he hecho hace tiempo…

Pero, carajo, ¡¿relajarme!? ¡¿Me estas jodiendo!?

Noir.

Es como un manto negro – pensaba, mientras tomaba nota el doctor. ¿Que cómo lo siento?, bien, es un poco complicado describirlo, porque no sabe lo feliz que me hubiera hecho esto en otros años. Creo que toda mi vida espere algo así, como para satisfacer ese lado mio que siempre busca la perfección, en detalles, y eso. Hubiera sido muy feliz, y sin embargo, fue sólo un dialogo y una sonrisa superficial.  Así se siente. Como un leve vacío, donde debería existir otro tipo de sentimientos. Es como una manta negra, que no abriga y tumba a la cama, y como esas pesadillas, no me deja despertar. Pero estoy con los ojos abiertos, y veo como avanza todo y yo no puedo moverme, por mas que lo intento, es imposible casi moverme. Y lloro de la impotencia, no por pena, porque, que lindo seria sentir pena. Sólo lloro porque también quisiera vivir, y no perderme todo. Y me nublo.

Algunos días no duermo, y me quedo largas horas escribiendo, desangrándome frente a miles de hojas, hasta que las lagrimas bañan todo y respirar se hace difícil. Entonces, me juro que pondré de mi parte, y seco mis lagrimas, recupero mi agenda y escribo mis metas. Día a día, un plan para un día, y trato de darme tranquilidad, un paso a la vez, me repito. Igual mañana va salir el sol…

Algunas veces sale, y son días extraños, porque a penas me percato de ello, me pregunto cuanto durara. Otros días, sin embargo, no hay ni un poco de luz. Y me quedo ahí, con la manta negra cubriendo mi rostro. No sé si las personas tienen esos cambios normalmente. No sé si es normal estar viva unos días, y otros no. Realmente creo que no sé que es “normal”. Sé que todo se agrava cuando son muchos días seguidos, porque es como si me fuera de viaje y dejara todo a cuidado de un delincuente, y cuando regreso, veo todo destruido y me pregunto, por qué me fui, pero es pasado y no lo puedo cambiar. A veces,  después de eso viene un leve estado de resignación, calma, y de nuevo las dos vías. Vivir o no. Y el no, ni siquiera es morir… Es algo así como siente.

 

No esperar.

Quedan pocas horas, y casi es lo único que llego a cumplir, a excepción de esa serie que acabo de terminar, que espero tenga una nueva temporada.

Bien, chau 2017, no estaré aquí para decirlo.

¿Que fue de este año?

Ha sido un año liberador. No cumplí todas las metas que tenia, tengo mil cosas pendientes, pero estoy mas cerca, un par de pasos y es.

Hubo un cisma, que trajo serias repercusiones, pero que son parte del aprender.

Y tal vez mi actitud frente a ello es la respuesta para todo, “No esperar”.

Tenia que dejar de esperar que las cosas salieran como yo las había planeado. Era hora, porque, vamos, ¿cuantas cosas que he planeado hasta hoy han salido como esperaba?

Y como siempre me da risa y pena, pero es lo que hay.

Tendría que dejar de esperar que regrese alguien que simplemente nunca estuvo aquí.

Tendría que dejar de buscar, y aceptar, tal vez no es mi camino y ¡ya!

Debería hacer caso a los consejos, si, tal vez.

Creo que lo primero se me hace mas difícil, porque mientras elijo el vestido, pienso si le gustara… toma un poco de esfuerzo, imagino, dejar de pensar, pero ya el tiempo curara.

Al menos fue un año de crecimiento, de desintoxicación y mucho aprendizaje experiencial.

Al menos ya mantengo la cuenta de negatividad y criticas en una palma, para mi eso es un avance sustancial.

No hay mucha emoción por que termine el año, no es que la cuenta comience de cero pasadas las 12, me di cuenta que muchos de los dolores y angustias saltan la pagina, y ya no tiene sentido, no tengo tan mala memoria.

Pero ahí estamos, dándole, tratando de estirar muy bien las manos. y a seguir, que mañana sale el sol, y por mas que madruguemos, la marea siempre traerá algo nuevo.

“For the great doesn’t happen through impulse alone, and is a succession of little things that are brought together.”

Van Gogh (1881)

 

 

 

 

Cuando me haya ido.

Cuando llegue el final de mi viaje
y este recorriendo mis ultimas millas,
sólo olvida, si puedes, que alguna vez renegué
y recuerda solo mi sonrisa de los buenos días.

Olvida las palabras duras que dije;
recuerda aquellas pocas cosas buenas que hice,
olvida que alguna vez tuve dolor de cabeza
y recuerda que me divertía un montón.

Olvida que tropece y me derrumbe
y que a veces me salí del camino,
recuerda que luché muchas batallas, y algunas gané.

Y justo antes que acabe el día,
olvida el dolor que causa mi ausencia
que no me gustaría verte triste ni siquiera un día.

Pero en primavera,
recoge alguna rosas del jardín,
y recuerda el lugar donde me acosté por ultima vez.

Y cuando venga la noche,
y el sol pinte de rojo el firmamento,
Madre, párate por un momento a observar y recuerda
que algunos días intente dar lo mejor de mi,
Y que quedarme ya no era una opción.

Manos abiertas

“No importa lo mucho que intentes estirar las manos, tus palmas jamás serán lo suficientemente bastas para poder sostener todo el de dolor que prosigue.”

Gracias por el consejo, pero ya sabías que al menos lo iba a intentar. Además, sabes que nunca me fue mal a la hora de declarar derrotas, como la de hoy.

Tu onda pesimista llega a ser real, y lo sabes. Pero por ahí que es mejor callar, y dejar sostener las esperanzas, al menos por un rato… en fin.

Empezaré a estirar las manos desde hoy, hasta la próxima oportunidad.

Tener alas o tener fin…

Esa inclinación, en los años
en que todas éramos niñas,
a estar mucho tiempo solas, era dulce;
a otras se les iba el tiempo en lucha,
y cada una tenía su banda,
su cercanía, su lejanía,
un camino, un animal, una imagen.
Y yo pensaba aún que la vida
nunca cesaría de hacer
que reflexionáramos.
¿No estoy en mí en lo más grande?
¿No ha de consolarme ya lo mío
y comprenderme como cuando era niña?
De pronto estoy como repudiada,
y en algo demasiado grande
se me convierte esta soledad
cuando, sobre los cerros de mis pechos,
erguido, mi sentir reclama a gritos…