New year eve

“Y estaré lejos.”

Ya no se me da por escribir como antes.

Ahora paso más tiempo trabajando.

El año ha sido, de esos que hasta el final me deja sin aliento.

He terminado de reafirmar algunos conceptos. De conocerme más y ser feliz con lo que tengo.

Si, han habido muchos logros, incluso algunos no estaban en agenda, pero sucedieron. Tal vez es lo que viene…

Hubieron momentos de agotamiento, pero justificado. Lo cual es un alivio.

Me he dado con la sorpresa de ser ya mayor, o algo asi. Y todo casi sin darme cuenta.

Ya saco citas con el doctor, aunque en situaciones extremas.

He dejado de salir de juerga, o algo así parece.

Tengo una relación estable, con un hombre-hombre… y por más gracioso que me parece, que lógico es el amor a su lado, y ¿cómo no serlo?

Un hombrecito llegó a mi vida y me roba lados muy tiernos y desconocidos para mi, y aunque no me regale las mejores sonrisas aun, que extraña sensación sentirlo tan vivo, tan pequeño, tan genial.

¿Ha de ser está la posible calma después de la tormenta?

Adiós 2018, un buen año, por no decir el mejor.

Tomando un vino con gente extraña, que abre sus almas a una total desconocida. que linda aventura me hizo olvidar escribir. Pero valió la pena, aunque sea hoy febrero 21, la vida sigue siendo muy buena…

 

Advertisements

Pitonisa (2)

Estoy aquí, a centímetros de ti…

By Monday, you will be gone…

Con todo, con todo…

Y no soy capaz de decirte que no,

porque me destroza el orgullo

pero también me mata el amor.

 

Ay corazón, que tan bonito amor…

que tantos sueños interrumpidos…

que tantos suspiros al viento.

 

Pero por más ríos bajo el puente,

Corazón, no dudes de mi amor.

En alta mar se hace mas fuerte,

palpita y derrite todo alrededor…

La última noche que dijiste “Adiós”

¿Domingo?

Si, domingo en la madrugada.

Recuerdo los pasos fríos por la calle, tu mano rozando suavemente mi espalda.

“¿Te llamo?” – pero yo ya no quería hablar más…

Dijimos tantas cosas que no las pude llegar a entender. ¿Me dejabas tu o me iba yo?

Pasaron los meses y encontraste excusas para ser el primero, como todos los años, en decirme feliz año. Pero yo ya era de otra mitad…

Y pasaron los años, y cambiamos papeles y ahora eras tu la otra mitad y así, llegaste a España de la mano de una linda chica que jamas te diria todo lo que yo alguna vez te dije. Y eso está bien. Tanto tormento solo se toma una vez.

A veces me pregunto si quisieras contarme como te va, de la forma en que pasabamos horas hablando de todo. Pero luego imagino que encuentras conversaciones más lógicas, porque ya has madurado…

Aun asi, hay dias en que solo pienso que me acercaria a ti diciendo “no te rías”, y empezaria a contar algo que me ha pasado.

Pero ya no estas, hace casi tres años no estas mas. Y eso está bien.

 

Hoy te extrañé.

Tuve necesidad legítima de ti.
De tu voz, cuando la mía se quebró.
De tu aliento, cuando perdí el mío.
Y de tus brazos, ahora que en cama, espero el efecto del somnifero.
Hoy necesité de ti.
Del calor de tu cuerpo,
De tu mano sosteniendo la mía
De tu respiración…
Hoy, mientras todo sucedía, pensaba que al regresar a casa, estarías ahí.
Ha de ser la carga de pasar por esos claustros tan llenos de ti y de mi.
De nuestros juegueteos, discusiones y besos.
De mi nombre en tu piel…
De las primeras caricias que me hicieron sentir mujer…
Hoy te extrañé, subí esas escalera y recordé como se apoyaba tu mano sobre mi cintura. Y miraba el cielo, teñido de gris como tus ojos infinitos.
Mi hermoso corazón.
Estoy llegando a límites inesperados…. y te quiero ver al final
Con los brazos abiertos, envolver mi alma y partir…

We were together. I forget the rest

Podría buscar infinidad de explicaciones, pero ninguna será la correcta.

Pienso en ti, y la palabra amor asoma mi puerta.

Tus ojos aún tienen esa chispa de niño travieso, y solo quiero tomarte por el cuello y decirte tanto en silencio.

Quiero sentir tu respiración. Quiero volver a saber tus ojos cerrados mientras absorbes mi humanidad.

Quiero sentir tu presencia en lo más profundo de mi ser.

Quiero extender la mano, separarla de mi cuerpo y encontrar al final tus palmas.

Quiero decirte tanto. Tanto, que la vida parece un instante para tratar de explicar lo inexplicable. Lo absurdo. Lo romántico. Lo tuyo. Lo nuestro…

Quiero dejar de dormir sintiendo tus labios lejanos.

Quiero dormir y encontrarte a mi lado.

Quiero dejar de sentir este dolor infrahumano de tu falta, de tu ausencia.

Quiero ser alguien, dibujada por ti. Que al comenzar primavera no te vayas más.

Te quiero aquí.

Aunque sea para decirme adiós.

Te quiero aquí.

Por un instante para iluminar el resto de mi vida.

Te quiero a ti.

Porque es increíble como solo con tu mera presencia, eres el aleteo de la mariposa que causa un huracán en mi cabeza.

Me destrozas de la forma más dulce y angustiante.

Tu recuerdo, ese dulce veneno que sigue en mí ser.

Y yo no quiero decir mucho. Tan solo quiero ponerle palabras a mi falta de aliento, a mi dolor.

 

 

 

Esa estación

[…]

Me sentía lejos, un poco sola bajo la luz de ningún farol. Perdida. Cada vez que mi alma quería acercarse a ti, se perdía. Siempre que me paraba cerca de ti, no era yo. 

De vez en cuando traigo al recuerdo aquella estación, aquel tren de madrugada y aquella ventana. Recuerdos, recuerdos de todo y nada. 

Me alejaba de ti para entrar en tierras lejanas, sin dueño, sin palabra. El destino me espero ahí siempre, para quedarse conmigo para siempre.

Esa, aquella de alguna estación llamada Aberdeen, era yo. Ahí sentada, de madrugada bajo un farol, era yo. Muy lejos, muy lejos de ti, siempre era yo.

Por momentos trataba de despejar mi mente pensando en ti, aquel terrible tormento que era tu amor, y me dejaba caer. 

Los buses que llevaban a la realidad estaban pintados con maldad. De aquellos mundos donde no era yo, salían cada mañana junto a ti, por las vías que me llevaban a morir.

[…]

Y han pasado varios años ya, dando pasos atrás, tambaleando algunos logre avanzar. Aquella estación, esa, de la realidad y el farol son amables hoy. Aquel sitio donde mi alma se quedó, libre y sin ti, me abraza por las noches, como un manto de nudos en el pecho. 

Aún recuerdo mucho, como si no bastara ya con todo. Aún pintan en mis llamadas, palabras y voces quebradas. Manos quietas y veredas heladas. Aún queda mucho en mí del consuelo de aquel sillón-cama de aquel febrero.

[…]

Ayer lo internaron, los pronósticos son desconocidos aun. ¡Vaya manera de recibir San Valentín! Pero aún estoy de pie. Las cosas no son fáciles aquí, he decidido regresar mientras salen los resultados. Si, sorpresa, mañana es San Valentín y como sea voy a llegar.

[…]

– ¿Alo?

-Soy yo. Tengo poco crédito, ¿Sabes si vendrá? ¿Lo espero?

– Creo que tomo horas extras, ¿Dónde estás?

Era como una hora en bus, cerca de dos en tren, y luego un bus más. El Weather Channel era más acertado que nunca con los 10 cm de nieve esa noche, el ambiente no inventaba un 14. Y ese bus a la realidad no tardaba en llegar.

Siempre me pregunte que hice mal, tal vez algunas noches, hoy en día, aun me pregunto porque, muchos años después.

¿En qué fallé? ¿Qué hice mal? ¿Por qué la estación se quedaba vacía y yo aún esperaba? ¿Por qué siempre está muy vacía esa estación y yo sigo aquí? ¿Por qué siempre que te recuerdo echo a llorar? ¿Por qué nunca es felicidad tu recuerdo?

Road trip.

Me fui.

Me retire de mi tiempo en ti.

Tal vez nunca te preguntaste,

tal vez ni te diste cuenta.

Pero me fui.

 

Te dejé.

O al menos así lo intente.

probablemente no te percataste de mi ausencia.

pero te abandoné.

 

Necesitaba procesar tanto…

Y era tan complicado hacerlo aquí,

donde siempre estas tu

Y donde siempre está todo.

 

En fin…

Estoy de regreso,

y una parte de mi regocija de alegría con tu encuentro.

Y la otra, sin embargo,

se percata que al volver,

tus brazos no se abrieron.